Lactancia Materna

Del 1 al 7 de agosto se celebra en más de 170 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna, destinada a fomentar la lactancia materna, o natural, y a mejorar la salud de los bebés de todo el mundo.

 

Ventajas nutricionales de  la lactancia materna

La leche humana está especialmente diseñada para satisfacer las necesidades de crecimiento y desarrollo del niño. El perfil de aminoácidos es ideal para su absorción y para su utilización, especialmente por el cerebro del bebé. La leche humana contiene taurina, importante para el crecimiento cerebral y nervioso, mientras que la leche de vaca no lo contiene en absoluto, por lo que se requiere su adición en la mayoría de las fórmulas para lactantes.

La leche del pecho es única en su contenido de lipasas, que ayudan a la digestión de las grasas. El perfil graso de la leche humana está formado, predominantemente, por grasas poliinsaturadas, con una cantidad constante de colesterol, de forma independiente de la ingesta de colesterol por la madre. El colesterol es un importante constituyente del cerebro y del tejido nervioso, así como de muchas enzimas.

La leche humana es rica en vitaminas A, C y E. Su contenido en vitamina B depende de la ingesta de la madre. Debido a que la  fuente primaria de vitamina B6 y la única fuente de vitamina B12 son los productos animales, las madres vegetarianas estrictas pueden producir leche deficiente en estas vitaminas a menos que complementen sus dietas.

Protección inmunológica de la leche humana

En la leche materna hay macrófagos y linfocitos que proporcionan protección inmunológica al intestino del niño. La microbiota del intestino del recién nacido incluye lactobacilos, cuyo crecimiento es estimulado por el  pH ligeramente ácido de la leche humana.

La Ig A secretora de la leche humana, que es una inmunoglobulina, reduce la incidencia de enfermedad respiratoria, diarrea y sepsis.

Los lactantes totalmente alimentados con leche materna presentan menos  infecciones bacterianas, sobre todo del tracto respiratorio. La presencia de patologías alérgicas importantes, está significativamente reducida en los dos primeros años de vida de niños amamantados.

 

Otros componentes dietéticos en la lactación

Durante la lactación se debe evitar el consumo de diversos productos que pasan a la leche y que pueden ser malos para el niño o dar mal sabor a la leche. Entre estos productos se incluyen: alcohol, cafeína y nicotina, fármacos diversos que se excretan por la leche y muchos son altamente peligrosos para el niño, y alimentos de sabor fuerte, que pueden comunicar un sabor desagradable a la leche, como son las coles, espárragos, rábanos y especias en general.

La lactancia materna  satisface los requerimientos de energía y nutrientes durante los primeros meses de vida. Durante el segundo semestre de vida los requerimientos de proteínas se pueden cubrir con la lactancia materna pero el aporte energético puede ser insuficiente. Por  ello, la lactancia materna, como alimento exclusivo, no se puede administrar más allá del sexto mes, siendo necesario completar, no sustituir, la lactancia natural con otros alimentos.

 

La OMS la recomienda como modo exclusivo de alimentación durante los 6 primeros meses de vida; a partir de entonces se recomienda seguir con la lactancia materna hasta los 2 años, como mínimo, complementada adecuadamente con otros alimentos inocuos.

Es importante que las madres que están dando pecho se apoyen en un profesional de la salud para tener más información, derribar mitos y disfrutar al máximo esta experiencia.

 

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